Sombra aquí y sombra allá…

¿Quién dijo que las avances en estética es algo propio del mundo contemporáneo? ¡Pero si ya lo había en la Edad Media!
Efectivamente, nuestras señoritas medievales eran bastante coquetas. Por supuesto, no estaba puesto de moda lo de ser morena por lo que esos versos de Gustavo Adolfo Bécquer: “Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión…” no se cumplían al pie de la letra. ¡Les iban a lo Marilyn Monroe!, muy rubias, pálidas, sin un sólo pelo, con las mejillas sonrojadas y las cejas arqueadas.

¿Y cómo conseguían esto? Para ello utilizaban trapos con resina como método de depilación, tintes vegetales, unos cuántos pellizcos en pómulos y labios para obtener el efecto deseado y… “porque yo lo valgo“.
Claro que siempre había dos o tres afortunadas que nacían con estas características. Claro ejemplo: nuestra señorita Isabel I de Castilla que, al cumplir los patrones de la época, era considerada muy bella.

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~ por mendfiss en 3 marzo 2009.

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