¡El bisturí ni lo toques!

O eso le debía de decir el catedrático a sus alumnos nada más entrar en la Universidad de Medicina. Resulta un tanto paradójico, sí, pero ya sabemos todos que en la Edad Media, independientemente de brujas y dragones, ocurrían cosas de lo más extraño.
La Universidad de Bolonia o la de Padua eran, por el año 1308, las que tenían mayor relevancia y muchos jóvenes curiosos de aprender una buena praxis médica, se matriculaban en unos cuántos créditos con el que saldría con un título que, al contrario de los actuales diplomas -estilo la Universidad Complutense- en que aparece un: “licenciado en Medicina y Cirugía”, sólo les dejarían ejercer la medicina y su aplicación práctica con mejunjes. ¿Y qué pasaba con la cirugía? De ella se encargaban ni más ni menos que los barberos. Por supuesto, no había una Universidad de Barbería, por lo que práctica quirúrgica se aprendía de maestro a aprendiz.
Y mientras los estudiantes se hacían sus chuletas y esquemas, los aprendices se reían con ganas desde la ventana…

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~ por mendfiss en 18 febrero 2009.

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