Las caricaturas de Monet
El pintor Claude Monet tuvo siempre una vida muy agitada.
A pesar de que su familia tenía un cerebrito bastante “comercial” y poco proclive al arte, el niño se decantó por la pintura. A raíz de la muerte de su madre, estrechó sus relaciones con su tía -quién, por cierto, tenía un taller de pintura que Claude solía frecuentar- y se desligó bastante de su padre al decidir abandonar el instituto cuando estaba a punto de finalizarlo.
En la escuela recibió sus primeras clases de dibujo. ¡Y cómo iba a ser menos que el resto de estudiantes del mundo! se ve que el chico se aburría, por lo que se dedicaba a llenar: “mi carpeta azul de caricaturas de los profesores“.

A los quince años de edad, ya era conocido como caricaturista en todo el Havre, vendiendo sus retratos a 10 ó 20 francos. Lo acabó dejando, por lo que tiempo después, reconoció: “Si hubiese continuado haciendo caricaturas, hoy sería rico“.
Pues tal vez sí y quizá, menos famoso también.
